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El personal siempre atento le permite olvidarse de todo y tumbarse
el día entero en la piscina, mientras toma el sol y saborea bebidas refrescantes
del bar, con servicio a todas las terrazas, jardines y salones interiores.
Si se siente con energía suficiente, puede darse paseos andando ó en
bicicleta por el campo y los caminos en los alrededores del hotel, ó reservar
una sesión de gimnasia con un entrenador personal seguido de un masaje
tonificante.

Alquilando un coche se puede recorrer toda la isla, sus playas,
calas, bahías, colinas y valles, y disfrutar de actividades paralelas
como golf, hípica, vela, y submarinismo. Pregunte en recepción
y le darán toda la información que necesite.
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Al ponerse el sol el restaurante íntimo de Can Guillém
toma el relevo y prepara una comida exquisita aprovechando los productos ecológicos
de gran calidad cultivados en la finca y los huéspedes pueden disfrutar
de las conversaciones de sobremesa en los dos salones dispuestos para ello.

Los propietarios han creado un refugio aislado del mundanal
ruido, rodeado de paisajes maravillosos y en un entorno rural y moderno a la
vez – perfecto para la relajación total. Y a solamente 5 kms. del
centro de Ibiza con su cosmopolitismo y diversión nocturna y cuyo casco
antiguo es Patrimonio de la Humanidad, donde pasado y presente se dan la mano
en armonía.
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